Por ASTRID SUÁREZ
BOGOTÁ (AP) — Está previsto que el presidente estadounidense Donald Trump reciba el martes en la Casa Blanca a uno de sus mayores críticos en la región, el mandatario colombiano Gustavo Petro, un encuentro que podría marcar el futuro inmediato de las relaciones bilaterales.
Petro ha llamado a Trump “cómplice de genocidio” en la Franja de Gaza mientras el estadounidense lo ha tildado de “capo de las drogas”, un intercambio de dichos que se recalentó con sanciones para Petro, amenazas de aranceles mutuos y hasta la advertencia de una eventual incursión militar.
Pero la tensión bajó a inicios de enero cuando Trump aceptó una llamada de Petro, quien le explicó “la situación de las drogas y otros desacuerdos”.
La expectativa sobre el encuentro gira en torno a si mantendrán un tono cordial y lograrán acuerdos sobre temas clave como la seguridad regional y el comercio bilateral, siendo Estados Unidos el principal socio comercial de Colombia.
“El peor escenario es que la reunión se convierta en una constante fricción, que haya enfrentamiento entre los dos presidentes. Y el mejor, que acuerden mantener los canales abiertos y puntos de encuentro a trabajar”, dijo a The Associated Press María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana.
La lucha contra el narcotráfico
Colombia —el principal productor de cocaína del mundo— era considerado el aliado número uno de Estados Unidos en la región luego de décadas de combate conjunto a los cárteles y grupos armados ilegales de la nación sudamericana. Sin embargo, en el último año esa relación se ha puesto a prueba.
Ambos países tienen una visión opuesta sobre cómo se debe abordar el narcotráfico: Estados Unidos prioriza la erradicación y el control de la oferta, mientras Petro la interdicción, el control de la demanda y ofrecer oportunidades a pequeños cultivadores de hoja de coca —materia prima de la cocaína—.
Estados Unidos marcó el año pasado su descontento con la política antinarcóticos de Petro al descertificar a Colombia en el cumplimiento del control de las drogas.
Desde entonces Petro se ha enfocado en resaltar las incautaciones récord y que su gobierno ha logrado detener el crecimiento de los cultivos de hoja de coca, que según la última medición de la ONU en 2023 alcanzaron 253.000 hectáreas.
Gimena Sánchez-Garzoli, directora para los Andes de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), dijo a AP que Estados Unidos podría ejercer presión para que Colombia vuelva a utilizar el herbicida glifosato con aspersión aérea, algo con lo que Petro no está de acuerdo.
Recientemente el gobierno colombiano aprobó la utilización de drones para rociar los cultivos ilícitos con glifosato de forma controlada y a baja altura para evitar contaminar a pobladores y ríos. Esta podría ser una medida a resaltar con Trump para demostrar que quiere hacer más por erradicar, dijo a AP Andrés Macías, investigador de conflicto y temas de paz de la Universidad Externado de Colombia.
El factor Venezuela
La llamada entre Petro y Trump se produjo después de que Estados Unidos capturara a Nicolás Maduro y a su esposa en Caracas el 3 de enero y los trasladara a Nueva York para procesarlos por tráfico de drogas y de que Trump dijera que le parecía bien la posibilidad de una intervención en Colombia, lo que Petro interpretó como una “amenaza real”.
Petro ha sido un crítico de la operación militar estadounidense en Caracas y la semana pasada instó a Trump a devolver a Maduro para que sea juzgado por tribunales venezolanos alegando que está “secuestrado”.
Sánchez-Garzoli considera que Trump aceptó la llamada de Petro en parte para calmar los cuestionamientos sobre la operación en Venezuela y la preocupación por las advertencias a Colombia y ve probable que ambos acuerden acciones contra el narcotráfico y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), que tiene su mayor incidencia en la frontera con Venezuela.
El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, sugirió una posible acción conjunta contra el ELN en un reciente viaje a Washington para los preparativos del encuentro presidencial, pero se negó a dar detalles.
Petro suspendió hace un año la mesa de diálogo con el ELN, alzado en armas desde 1964, luego de una incursión violenta en la zona fronteriza con Venezuela.
